El gobierno cubano avanzó con un paquete de casi 200 reformas en un contexto de fuerte tensión con Washington, mientras el país enfrenta obstáculos para aplicarlas en la práctica.
Entre las medidas anunciadas, Cuba permitirá el funcionamiento de cadenas de restaurantes privadas con inversión extranjera, en un intento por dinamizar un sector que viene golpeado por la crisis económica que atraviesa la isla.
El paquete de reformas se da en un momento de creciente presión externa sobre la economía cubana, que enfrenta dificultades para garantizar el abastecimiento básico y sostener los principales indicadores macroeconómicos del país.
Distintos analistas señalan que, más allá del anuncio, la implementación efectiva de las reformas dependerá de la capacidad del gobierno cubano para sortear las restricciones que impone el contexto internacional, en particular las tensiones que mantiene con Estados Unidos.

