La intervención forma parte de una inversión municipal superior a los $1.700 millones y contempla la ejecución de la red cloacal, conexiones domiciliarias, cordón cuneta y asfalto. Según informó el municipio, la obra de cloacas ya presenta un avance del 92% y se encuentra en su etapa final, con el objetivo de iniciar luego la conexión de cada una de las familias beneficiadas.
Desde la Municipalidad remarcan que el Plan Orgullo Neuquino busca llegar a sectores que durante años quedaron fuera del desarrollo urbano formal. En Peumayén, la obra no solo implica infraestructura subterránea: significa salud, dignidad y la posibilidad de que el barrio deje atrás problemas cotidianos vinculados a aguas servidas, calles deterioradas y falta de servicios esenciales.
El proyecto también incluye tareas de cordón cuneta y pavimentación, que avanzarán detrás de la instalación cloacal. Esta planificación permite ordenar el crecimiento del sector y garantizar que la urbanización no quede a mitad de camino, sino que integre al barrio con mejores condiciones de circulación, accesibilidad y seguridad para las familias.
Con esta obra, la gestión municipal busca marcar una prioridad clara: primero los servicios esenciales y después el resto de la infraestructura. Para las familias de Peumayén, que esperaron más de dos décadas por una respuesta, el avance del Plan Orgullo Neuquino representa mucho más que una obra pública: es la llegada de derechos básicos y el reconocimiento de un barrio que durante años reclamó ser parte plena de la ciudad.

