Tras reunirse con Diego Santilli, el gobernador defendió el diálogo institucional, pero remarcó que cualquier acuerdo debe traducirse en beneficios concretos para Neuquén, con Vaca Muerta como motor de inversión, empleo y desarrollo provincial.
El encuentro se inscribe en una agenda de trabajo que ambos gobiernos vienen sosteniendo desde noviembre, cuando Figueroa recibió a Santilli para abordar temas centrales como la coparticipación, la deuda de Nación con Neuquén, el impuesto a los combustibles y las obras pendientes. En aquella oportunidad, el mandatario neuquino ya había dejado clara la línea política de su gestión: “Nosotros no peleamos por pelear, peleamos por Neuquén”, y sostuvo que acompañará cada iniciativa que beneficie a la provincia y la impulse al crecimiento.
En ese marco, Figueroa defendió el diálogo institucional como herramienta para avanzar, pero remarcó que los consensos no pueden quedar en gestos políticos o fotos protocolares. Para el gobernador, cualquier acuerdo con Nación debe traducirse en resultados concretos: más infraestructura, más inversión, más empleo y mejores condiciones para que la riqueza que genera Neuquén vuelva a los neuquinos. La propia agenda con Santilli fue presentada oficialmente como una instancia para articular prioridades provinciales con líneas de trabajo nacionales.
Vaca Muerta aparece como el punto central de esa discusión. El desarrollo energético neuquino no solo es clave para la provincia, sino también para la economía argentina. En los últimos días, YPF presentó bajo el RIGI un proyecto petrolero de 25.000 millones de dólares para acelerar el desarrollo de Vaca Muerta, con una proyección de 240.000 barriles diarios hacia 2032 y unos 6.000 empleos directos durante su desarrollo.
Por eso, Figueroa busca que el crecimiento energético no quede concentrado únicamente en grandes anuncios de inversión, sino que se transforme en desarrollo real para la provincia. Su mensaje apunta a ordenar la relación con Nación bajo una premisa clara: Neuquén está dispuesta a construir consensos, pero esos consensos deben reconocer el peso estratégico de la provincia y garantizar que Vaca Muerta genere trabajo, infraestructura y oportunidades concretas para los neuquinos.

