La gestión de Rolando Figueroa dispuso la desvinculación de un empleado estatal tras una serie de denuncias por amenazas, hostigamiento y situaciones de violencia en el ámbito laboral. La medida se enmarca en la política de ordenamiento y control interno impulsada por el gobierno provincial.
La administración de Rolando Figueroa avanzó con una nueva medida vinculada al ordenamiento interno del Estado provincial y resolvió despedir a un trabajador denunciado por amenazas, hostigamiento y episodios de violencia laboral. La decisión fue adoptada luego de que se acumularan distintas presentaciones y reportes sobre conductas incompatibles con el ámbito de trabajo.
Según trascendió, las denuncias señalaban situaciones reiteradas de maltrato hacia compañeros y superiores, además de episodios de intimidación que generaron preocupación dentro del organismo estatal donde se desempeñaba el empleado. Las actuaciones administrativas derivaron en la desvinculación formal del trabajador.
Desde el gobierno provincial remarcaron que la medida forma parte de una política de control interno y fortalecimiento institucional impulsada por la actual gestión. En ese marco, sostuvieron que no habrá tolerancia frente a hechos de violencia, amenazas o conductas que afecten el funcionamiento normal de la administración pública.
La decisión se suma a otras acciones impulsadas por el Ejecutivo neuquino orientadas a reforzar criterios de disciplina y transparencia dentro del Estado. En el entorno de Figueroa consideran que estas medidas buscan consolidar una estructura pública “más ordenada, eficiente y profesional”.

