De acuerdo con datos difundidos por el Ministerio de Economía, Producción e Industria, la provincia cerró el primer trimestre de 2026 con un resultado financiero positivo de $65.234 millones. El dato cobra relevancia porque se da en un escenario de caída de fondos nacionales, aumento del gasto corriente y mayor inversión en obra pública. 

El gobierno provincial viene marcando que la clave está en administrar mejor los recursos propios y reducir la dependencia de Nación. En abril, el ministro Guillermo Koenig advirtió que las transferencias automáticas venían cayendo durante siete meses consecutivos, pero remarcó que Neuquén decidió no tomar préstamos nacionales para no comprometer ingresos futuros. 

En paralelo, la Provincia sostiene una política de reducción de deuda. Según información oficial, en dos años de gestión Neuquén redujo el stock de deuda en un 36%, equivalente a 447 millones de dólares, y mantuvo un stock total de 816 millones de dólares a noviembre de 2025. 

Ese ordenamiento fiscal permitió que el superávit no quedara solo como un dato contable, sino que se transforme en capacidad de gestión. Figueroa viene señalando que Neuquén puede financiar con recursos propios gran parte de la obra pública en marcha, en áreas como rutas, escuelas, hospitales, seguridad e infraestructura básica. 

El llamado “Efecto Figueroa” se apoya justamente en esa combinación: cuentas ordenadas, menos deuda, inversión pública y aprovechamiento de los recursos que genera la provincia. En lugar de frenar la gestión ante el recorte nacional, Neuquén busca sostener su propio esquema de desarrollo, con una administración que prioriza el equilibrio fiscal y la inversión en obras concretas.

En ese marco, el superávit provincial aparece como una señal política y económica. Para el gobierno, no se trata únicamente de mostrar números en verde, sino de demostrar que Neuquén puede sostener su crecimiento aun cuando Nación envía menos fondos. La apuesta oficial es que los recursos neuquinos vuelvan a los neuquinos en infraestructura, servicios, empleo y desarrollo territorial.

Así, en medio de un escenario nacional restrictivo, Figueroa busca consolidar un modelo de gestión basado en la autonomía financiera, la responsabilidad fiscal y la inversión pública. Neuquén sostiene el superávit, reduce deuda y mantiene obras en marcha: una forma de marcar que el desarrollo provincial no depende solo de lo que llega desde Nación, sino también de cómo se administran los recursos propios.