El gobernador Alberto Weretilneck volvió a poner el foco en la autonomía política de Río Negro frente al escenario nacional y defendió el rol de los partidos provinciales como una herramienta clave para priorizar los intereses locales por sobre las disputas ideológicas.
En ese sentido, remarcó la importancia de saber “tomar lo que sirve y rechazar lo que no conviene” en la relación con el Gobierno nacional. Según planteó, ese equilibrio es difícil de sostener para los espacios políticos tradicionales, a los que cuestionó por su tendencia a posicionarse de manera extrema según quién esté en la Casa Rosada.
Weretilneck ejemplificó que, en un contexto con un gobierno peronista en la provincia, hoy probablemente habría un escenario de confrontación permanente con la gestión de Javier Milei. En cambio, sostuvo que si Río Negro estuviera gobernado por un espacio libertario, la postura sería de acompañamiento constante, sin matices.
Frente a eso, destacó la “virtud” de los partidos provinciales, al considerar que no responden a lógicas nacionales sino a una agenda propia, centrada en el desarrollo y las necesidades concretas de la provincia. “La defensa de Río Negro siempre va a ser mi principal objetivo”, afirmó, subrayando que esa independencia política permite gestionar con mayor libertad y eficacia.
De esta manera, el mandatario rionegrino volvió a diferenciarse de la grieta nacional y reafirmó su estrategia de posicionarse como un interlocutor pragmático, dispuesto a acompañar o marcar límites según lo que considere beneficioso para los rionegrinos.

