Desde diciembre de 2023, el eje central de la administración fue el orden fiscal. En un contexto nacional adverso, la provincia logró sostener superávit financiero, reducir su nivel de endeudamiento y aumentar la autonomía económica, con más del 80% de sus ingresos provenientes de recursos propios.
Ese reordenamiento no quedó solo en los números. La gestión avanzó en una fuerte reducción de la deuda pública —que cayó un 36% en apenas dos años— y en una política de administración más austera, orientada a eliminar gastos innecesarios y privilegios dentro del Estado.
En paralelo, el gobierno provincial consolidó un cambio de enfoque: priorizar la inversión en infraestructura como motor del desarrollo. Con recursos propios, Neuquén incrementó partidas destinadas a obras en educación, salud, rutas y servicios básicos, buscando revertir desigualdades históricas entre distintas regiones del territorio.
El propio mandatario definió este proceso como un camino para saldar tres grandes deudas heredadas: la financiera, la de infraestructura y una “deuda moral” vinculada a la falta de acceso a servicios esenciales en amplios sectores de la población.
A tres años del inicio de la gestión, el modelo comienza a mostrar resultados visibles: equilibrio fiscal sostenido, menor dependencia del endeudamiento y un ritmo creciente de obras públicas. En ese marco, el desafío que se abre hacia adelante es sostener ese orden y traducirlo en mejoras estructurales que impacten de manera directa en la calidad de vida de los neuquinos.

