Un antiguo proyecto de los años 70 revela que Neuquén soñaba con un estadio monumental desde la candidatura para el Mundial 1978.
La construcción de un estadio único en Neuquén vuelve a cobrar fuerza con el anuncio del intendente Mariano Gaido sobre el futuro Neuquén Arena, una obra pensada para albergar eventos deportivos y espectáculos internacionales. El predio elegido originalmente fue el Lote H de la Isla 132, donde se proyecta un complejo de gran escala que marcaría un antes y un después en la infraestructura de la capital provincial.
Pero esta aspiración no es nueva. Documentos conservados por el COPADE muestran que ya en 1971 existía un ambicioso plan llamado “Estadio Deportivo Ciudad de Neuquén”, diseñado en plena gestión de Felipe Sapag con la intención de convertir a la provincia en subsede del Mundial de Fútbol de 1978. El proyecto aprovechaba la geografía de las bardas y reflejaba la visión de una ciudad en plena expansión.
En aquel entonces, Neuquén atravesaba un crecimiento demográfico acelerado: el departamento Confluencia registraba uno de los índices más altos del país, consolidando a la capital como eje central de la Patagonia. Cincuenta años después, aquella idea inconclusa vuelve a instalarse como una meta concreta para la ciudad.

