La gestión de Rolando Figueroa en Neuquén se ha consolidado como un caso relevante dentro del escenario provincial argentino, particularmente por su impacto en variables económicas clave como el empleo y los salarios. En un contexto nacional complejo, marcado por la volatilidad macroeconómica, la provincia logró diferenciarse a partir de una estrategia centrada en el aprovechamiento de sus recursos energéticos, especialmente Vaca Muerta, y en la articulación público-privada para dinamizar la economía local.

Uno de los principales cambios impulsados por la gestión fue la consolidación de Neuquén como un polo energético de escala internacional. La expansión de la actividad hidrocarburífera generó un efecto multiplicador sobre el empleo, no solo en el sector petrolero, sino también en rubros asociados como la construcción, los servicios logísticos y el comercio. Esto permitió sostener niveles de ocupación superiores al promedio nacional, con una demanda laboral constante que tensionó incluso la oferta de mano de obra calificada.

En paralelo, los salarios en la provincia mostraron una evolución significativa, impulsados tanto por las paritarias del sector energético como por la competencia entre empresas por atraer trabajadores especializados. Neuquén pasó a ubicarse entre las jurisdicciones con mayores ingresos promedio del país, lo que a su vez impactó en el consumo interno y en la dinámica de la economía local. Este fenómeno generó una mejora relativa en el poder adquisitivo respecto a otras provincias, aunque también trajo desafíos en términos de costo de vida.

Otro eje central de la gestión fue la inversión en infraestructura para acompañar el crecimiento económico. Obras viales, ampliación de servicios básicos y desarrollo urbano fueron claves para sostener la expansión productiva y evitar cuellos de botella. A su vez, el gobierno provincial buscó fortalecer la formación técnica y profesional, con el objetivo de alinear la oferta educativa con las demandas del mercado laboral emergente, especialmente en sectores vinculados a la energía.

Sin embargo, estos avances también plantean interrogantes a mediano plazo. La fuerte dependencia del sector hidrocarburífero expone a la provincia a riesgos asociados a la volatilidad de los precios internacionales y a la transición energética global. En este sentido, uno de los desafíos para la gestión de Figueroa será diversificar la matriz productiva sin perder el dinamismo actual, consolidando un modelo de desarrollo que combine crecimiento económico con sustentabilidad y estabilidad social.