Las obras se desarrollarán sobre la Ruta 21 y el corredor hacia el paso internacional Pichachén, permitiendo avanzar en la integración del norte neuquino y concretar proyectos de conectividad que durante 100 años no habían logrado ejecutarse.
Las obras se concentran en dos ejes clave: la Ruta Provincial 21 y el corredor que conecta con el Paso Internacional Pichachén. Se trata de trazas fundamentales para mejorar la conectividad de una región que históricamente tuvo limitaciones estructurales en materia de acceso y circulación, especialmente en condiciones climáticas adversas.
El proyecto contempla intervenciones integrales que van más allá de la pavimentación. Incluye la adecuación de trazados, obras de drenaje, señalización y mejoras en la seguridad vial, con el objetivo de garantizar transitabilidad durante todo el año y reducir el aislamiento de distintas localidades del interior.
Desde el Ejecutivo provincial destacan que estas obras forman parte de una estrategia más amplia orientada a equilibrar el desarrollo dentro de Neuquén. Durante años, la inversión en infraestructura se concentró en zonas más urbanizadas, dejando al norte con déficits históricos que impactaron en su crecimiento. La actual gestión busca revertir esa lógica y llevar soluciones concretas a donde antes no llegaban.
El impacto esperado no es solo vial. La mejora en la conectividad permitirá optimizar la logística productiva, facilitar el acceso a servicios esenciales y potenciar el desarrollo de actividades económicas regionales, desde la ganadería hasta el turismo, en una zona con alto potencial aún no plenamente aprovechado.
En este contexto, la ejecución de estos 174 kilómetros marca un cambio de etapa: pasar de proyectos que durante décadas quedaron en papeles a obras en marcha que apuntan a integrar la provincia y generar condiciones reales de desarrollo para el interior neuquino.

