Impulsado por el gobierno provincial, el plan alcanza a niños, jóvenes y adultos desde el nivel inicial hasta el universitario, con el objetivo de sostener las trayectorias educativas y garantizar que las dificultades económicas no sean un impedimento para estudiar. En 2026, el programa volvió a abrir sus inscripciones para todos los niveles, ampliando su alcance territorial y sumando nuevos beneficiarios en toda la provincia.
El impacto del programa es significativo: más de 19.000 estudiantes ya fueron acompañados por este sistema de becas, que no solo otorga asistencia económica, sino que también promueve un seguimiento integral de cada trayectoria educativa, articulando con escuelas y familias.
Además, en el último año se actualizaron los montos para reforzar el apoyo a los sectores más vulnerables. En el nivel superior, por ejemplo, las becas pueden alcanzar cifras mensuales importantes, lo que permite a los estudiantes afrontar gastos de transporte, materiales y alquiler, especialmente en casos de desarraigo.
El programa también se destaca por su enfoque inclusivo: está destinado a jóvenes de entre 4 y 35 años, con prioridad en aquellos hogares con menores ingresos, buscando equilibrar oportunidades en una provincia con grandes desigualdades territoriales.
En este contexto, la iniciativa se enmarca en una política más amplia que busca poner a la educación en el centro del desarrollo. Bajo la premisa de que “primero están los neuquinos”, la gestión de Rolando Figueroa apuesta a fortalecer la igualdad de oportunidades, entendiendo que el acceso y la permanencia en el sistema educativo son claves para el crecimiento social y productivo de la provincia.
Así, las Becas Gregorio Álvarez no solo representan una ayuda económica, sino una decisión política de fondo: acompañar a quienes más lo necesitan y garantizar que el futuro de Neuquén también se construya desde la educación.

