Criado entre mudanzas constantes junto a su madre docente rural, transformó esa experiencia en el impulso para crear una desarrolladora enfocada en la vivienda propia.
Gastón Luccioni, actual CEO de Heon, construyó su vocación mucho antes de dedicarse al real estate. Hijo de una maestra rural, atravesó una infancia marcada por el desarraigo tras la separación de sus padres. Pasó por 13 escuelas en distintos puntos del interior neuquino, una realidad que lo llevó a anhelar estabilidad. El punto de inflexión llegó cuando su madre fue nombrada vicedirectora de la Escuela 198 del barrio Gregorio Álvarez y la familia accedió a un departamento. Dejar de alquilar y establecerse despertó en él una convicción: algún día ayudaría a otros a tener su casa propia.
Aunque soñaba con estudiar arquitectura, al terminar el secundario debió salir a trabajar. Ingresó a una editorial donde permaneció más de dos décadas, recorriendo el país vendiendo libros en tiempos previos a internet. Allí formó equipos de más de 100 personas y se desempeñó como supervisor regional, experiencia que sería clave para su futuro empresarial.
Un mes antes de la crisis de 2001 recibió un préstamo de US$ 30.000 de su empleador para construir su vivienda. La devaluación extendió el plan de pago de tres a diez años, pero también reforzó su determinación. Junto a su esposa Glenis decidió saldar la deuda y luego lanzarse a emprender. Con el tiempo, ese propósito tomó forma en una desarrolladora que hoy crece al ritmo de Vaca Muerta, manteniendo intacto el sueño que nació en su infancia: facilitar el acceso a la vivienda.

