Desde el Ejecutivo neuquino señalaron que el incremento impositivo afecta tanto a consumidores como a sectores productivos, en un contexto donde los recursos que regresan a la provincia no guardan proporción con el aporte que realiza al sistema federal. El planteo se enmarca en la discusión por la coparticipación y la necesidad de corregir asimetrías en el reparto de fondos.

El aumento de cargas nacionales, particularmente aquellas vinculadas al consumo y a la actividad económica, tiene impacto directo en los costos locales y en el poder adquisitivo de las familias. Para la administración provincial, esta combinación de mayores impuestos y menor transferencia de recursos agrava el desequilibrio financiero.

Figueroa insistió en que el federalismo debe reflejarse en hechos concretos y no solo en declaraciones. En ese sentido, sostuvo que no resulta razonable exigir mayores aportes a los ciudadanos mientras persisten diferencias significativas en la devolución de fondos a la provincia.

Finalmente, desde el Gobierno neuquino reiteraron que continuarán reclamando un esquema más justo y transparente, que permita sostener inversiones estratégicas y garantizar servicios esenciales sin trasladar la carga a los contribuyentes locales. El debate por la equidad fiscal vuelve así al centro de la agenda política provincial.