La joven negó conocer al principal acusado, rechazó haber sido víctima de trata y denunció maltrato institucional, incomunicación y decisiones judiciales que no pudo comprender.


Elena Makarova declaró en Cámara Gesell en el marco de la causa conocida como la “Secta rusa de Bariloche” y aseguró que no conoce a Konstantin Rudnev, señalado como líder de la presunta organización. En su testimonio, al que accedió en exclusiva la Agencia Noticias Argentinas, afirmó que durante su estadía en la ciudad rionegrina se movió con libertad, acompañada por una amiga, y que llegó a la Argentina con el único objetivo de transitar su embarazo y dar a luz en un entorno seguro.

La joven relató que arribó al país en enero de 2025, embarazada y tras una relación violenta en Rusia, y que eligió Bariloche por recomendación de conocidos. Detalló el parto por cesárea, las dificultades de comunicación por no hablar español ni inglés y momentos de desorientación tras la intervención. También denunció que, luego del nacimiento de su hijo, le retiraron su teléfono sin explicaciones y que la comunicación con policías y autoridades fue deficiente. Además, describió condiciones adversas durante su permanencia en refugios estatales, con aislamiento, escasez de insumos y limitaciones para comunicarse con su familia.

Al finalizar su declaración, Makarova pidió recuperar sus documentos, su teléfono y regresar a Rusia con su hijo. Sostuvo que no se considera víctima de trata ni de explotación y afirmó haber sufrido maltrato institucional. En ese marco, presentó una denuncia penal y recusó a los fiscales intervinientes, a quienes acusó de falta de objetividad y de haber tomado decisiones sin que pudiera comprenderlas plenamente.