La Pampa refuerza sus picadas cortafuegos para frenar el avance del fuego y asegurar el acceso de brigadistas.
Las picadas cortafuegos se consolidan como una estrategia central para proteger los bosques nativos de La Pampa y evitar la propagación de incendios forestales. Son franjas limpias de 25 metros de ancho que, además de frenar las llamas, permiten el ingreso rápido de equipos de emergencia. Ya suman más de 3.500 kilómetros distribuidos en zonas estratégicas del caldenal pampeano.
Cada verano, cuadrillas de la Dirección Provincial de Vialidad, junto a Defensa Civil y Recursos Naturales, recorren estos espacios para mantenerlos operativos. Su trabajo apunta a resguardar unas 5.500 hectáreas de bosques nativos y garantizar accesos seguros para brigadistas y bomberos en medio de temperaturas extremas y fuertes vientos.
Productores rurales valoran estas obras por su impacto directo en la prevención y en la protección de infraestructura, fauna y flora. Las picadas funcionan como límites físicos que frenan el fuego y reducen daños en una provincia que convive con un riesgo permanente de incendios.

