Gracias a las lluvias y al descenso de las temperaturas, brigadistas chubutenses consiguieron frenar el avance del fuego que ya arrasó unas 3.000 hectáreas de bosque nativo en El Turbio. Pese a los avances, se mantiene la vigilancia por el riesgo de reactivación.


Después de catorce días de incendios en la zona de El Turbio, al noroeste de Chubut, las condiciones climáticas colaboraron para que los equipos que trabajan en el terreno lograran contener los focos más activos. Las precipitaciones y el aire más frío fueron claves para frenar el avance del fuego, que consumió una importante superficie de bosque cordillerano.

El titular del Sistema Provincial de Manejo del Fuego, Rubén Jaramillo, explicó que la jornada se presentó “más tranquila” y que actualmente se realizan tareas de observación y control sobre distintos puntos del área afectada. Aun así, remarcó que el incendio solo está contenido en ciertos sectores y que el alerta continúa por el nivel de sequía que atraviesa la región.

Desde la Secretaría de Bosques destacaron el progreso alcanzado en el combate del foco desatado el 1 de diciembre en la zona conocida como “Loma de la Chancha”, un punto que había generado preocupación entre las autoridades. Además, pidieron extremar cuidados ante la llegada del verano y recordaron la importancia de respetar las normas de uso del fuego en espacios naturales.