Con bombos repletos de candidatos fuertes y selecciones emergentes, las combinaciones pueden derivar en un camino complejo o, por el contrario, accesible para iniciar la defensa del título. La FIFA realizará el sorteo el 5 de diciembre, cuando finalmente se despeje el panorama para el equipo de Lionel Scaloni.
A días del sorteo, la Argentina ya sabe que evitará a varias potencias por ser cabeza de serie, entre ellas España, Francia, Brasil, Inglaterra y Alemania, además de los países anfitriones. Aun así, las opciones que surgen de los bombos restantes presentan escenarios muy distintos. En medio de esa diversidad, la Albiceleste busca llegar preparada tras cerrar un año regular con amistosos y el liderazgo en Eliminatorias.
Entre los posibles grupos más difíciles aparece una combinación que incluye a Marruecos, uno de los mejores equipos africanos del momento; a Noruega o Arabia Saudita, dos rivales con antecedentes de peso; y a Italia, que podría ingresar desde el repechaje. Ese escenario pondría a prueba rápidamente a la selección de Lionel Messi, obligándola a mostrar su mejor versión desde el debut.
En contraposición, un sorteo favorable podría emparejar a la Argentina con Irán en el bombo 2, Panamá en el bombo 3 y Cabo Verde o Nueva Caledonia desde el bombo 4. Sería un grupo accesible en los papeles, con selecciones que arrastran rendimientos irregulares y poca experiencia mundialista. Sin embargo, en una Copa del Mundo extendida y con nuevas reglas, las sorpresas siguen siendo posibles.
Mientras se acerca el día del sorteo, los análisis se multiplican: del lado más exigente, la tríada Marruecos–Noruega/Arabia Saudita–Italia; del más favorable, Irán–Panamá–Cabo Verde/Nueva Caledonia. La expectativa, como siempre, es enorme.

