Un nuevo informe educativo reveló una paradoja preocupante: aunque cada año aumenta el número de estudiantes que finalizan la escuela secundaria en Argentina, los niveles de aprendizaje —especialmente en matemática— continúan en caída.
Según el estudio publicado por el Observatorio Argentinos por la Educación, entre 2013 y 2023 el porcentaje de jóvenes que obtuvieron el título secundario pasó del 56% al 67%. Sin embargo, las pruebas nacionales y regionales muestran que más de la mitad de los egresados no alcanzan los niveles mínimos de desempeño en matemática y presentan serias dificultades para resolver problemas básicos.
Los especialistas advierten que este fenómeno refleja una desconexión entre cantidad y calidad educativa. Si bien la expansión del acceso es un avance, alertan que muchos alumnos llegan al final del ciclo con lagunas de conocimiento que condicionan su ingreso a la universidad o al mundo laboral.
El informe también señala brechas profundas entre jurisdicciones: los estudiantes del norte y el conurbano bonaerense obtienen los resultados más bajos, mientras que las provincias del centro y sur del país muestran un rendimiento algo superior.
Para los expertos, revertir la tendencia requiere reformas pedagógicas estructurales, más formación docente, programas de tutorías y evaluación continua que prioricen la comprensión sobre la promoción automática.
La paradoja sintetiza uno de los mayores desafíos del sistema educativo argentino: más diplomas no siempre significan más aprendizajes.

