Las autoridades locales y organismos humanitarios iniciaron este miércoles las tareas de remoción de escombros y despeje de calles en la ciudad de Gaza, una de las zonas más devastadas por los meses de enfrentamientos y bombardeos. La medida busca permitir el ingreso de ayuda humanitaria, aunque los equipos sobre el terreno advierten que los desafíos logísticos son enormes.

Según informó Clarín, las maquinarias pesadas trabajan bajo condiciones extremadamente difíciles, con infraestructura colapsada, falta de combustible y escasa seguridad en varias áreas. A pesar de los esfuerzos, muchas rutas siguen intransitables debido a los derrumbes y a la presencia de restos explosivos sin detonar.

Abrir las calles es el primer paso, pero la magnitud de la destrucción es abrumadora”, explicó un vocero de la ONU, que coordina parte de las tareas junto con la Media Luna Roja Palestina. Los camiones con alimentos, medicinas y agua apenas logran avanzar unos pocos kilómetros por día, mientras miles de personas continúan desplazadas o viviendo entre los restos de sus viviendas.

Los organismos internacionales también alertaron sobre la crisis sanitaria y de abastecimiento: los hospitales funcionan con recursos mínimos, y la falta de agua potable y energía aumenta el riesgo de epidemias.

En paralelo, las operaciones militares y los enfrentamientos intermitentes complican la llegada de los convoyes humanitarios. Aun así, la ONU y otras agencias mantienen sus esfuerzos para reconstruir rutas y restablecer los corredores seguros, con la esperanza de aliviar una emergencia que ya fue calificada como una de las más graves del siglo XXI.Mientras las retroexcavadoras avanzan entre los restos de la ciudad, la población de Gaza enfrenta la dura tarea de sobrevivir y reconstruir sobre un territorio marcado por la devastación y la incertidumbre.