Bajo la gestión del gobernador neuquino, 38 empleados estatales fueron despedidos por causas que van desde ausentismo y falsos certificados hasta delitos graves. La medida forma parte del modelo neuquino que busca sanear las cuentas públicas y garantizar el uso responsable de los recursos.

El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, impulsa una política de “tolerancia cero” frente a la corrupción dentro de la administración pública. Bajo su gestión, 38 empleados estatales fueron despedidos por motivos que incluyen ausentismo, presentación de certificados falsos y delitos graves, reflejando un control riguroso sobre el cumplimiento de las obligaciones laborales y legales.

Desde el gobierno provincial destacaron que estas medidas buscan sanear las cuentas públicas y asegurar que los recursos del Estado sean utilizados de manera responsable y transparente. Según explicaron, cada caso fue investigado a través de sumarios internos que permitieron identificar irregularidades y aplicar sanciones ejemplificadoras.

El modelo neuquino de disciplina laboral y transparencia pretende establecer un estándar de gestión basado en la ética y la eficiencia. Con estas acciones, Figueroa busca consolidar un Estado más confiable y demostrar que el incumplimiento y la corrupción no serán tolerados, enviando un mensaje claro tanto a los empleados públicos como a la ciudadanía.