Desde la próxima semana, el equipo directivo y los trabajadores iniciarán la mudanza hacia los nuevos sectores del hospital, lo que permitirá activar de manera progresiva los servicios críticos en un edificio de última generación. Con esta reorganización, la provincia garantiza rapidez en la respuesta sanitaria, mayor capacidad instalada y una infraestructura pensada tanto para pacientes como para el personal de salud.
El nuevo edificio albergará quirófanos modernos, unidades de terapia intensiva para adultos y pediátricas, áreas de neonatología, consultorios externos y laboratorios especializados. Autoridades sanitarias señalaron que, además de la infraestructura, se sumó equipamiento valuado en más de $300 millones, entre ellos respiradores, ecógrafos y sistemas de rayos X digitales, lo que permitirá alcanzar estándares internacionales en la atención.
La mudanza hacia las nuevas instalaciones se realizará de manera progresiva para garantizar continuidad en la atención y una transición ordenada para pacientes y trabajadores. Desde el Ministerio de Salud explicaron que este proceso contempla capacitaciones específicas al personal para la utilización del nuevo equipamiento y protocolos adaptados a la infraestructura moderna.
Weretilneck remarcó que la ampliación responde a la necesidad de una ciudad como Bariloche, que combina un crecimiento poblacional sostenido con una fuerte afluencia turística durante todo el año. “Este hospital no solo va a mejorar la vida de quienes viven en la región andina, también será un respaldo sanitario para miles de visitantes que llegan cada temporada”, afirmó.
Con la puesta en marcha de estos sectores, Bariloche contará con el complejo hospitalario más moderno de la Patagonia, capaz de reducir derivaciones y ofrecer atención de alta complejidad en la propia provincia.

