El gobernador Rolando Figueroa hizo hincapié en la importancia de cuidar los recursos provinciales y recortar gastos innecesarios. Actualmente los resultados de esta decisión son notorios: la provincia es una de las pocas regiones con superávit fiscal, lo que se traduce en más recursos locales para hacerle frente al desfinanciamiento por parte del Gobierno Nacional.

El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, resaltó que la provincia atraviesa un verdadero “cambio de época” en materia de gestión financiera, gracias a una política de cuidado de los recursos públicos y eliminación de gastos innecesarios. Este enfoque ha permitido que Neuquén se ubique entre las pocas provincias argentinas que mantienen superávit fiscal, en un contexto nacional marcado por el ajuste y la reducción de transferencias.

Figueroa explicó que esta solidez económica no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para potenciar la inversión pública y garantizar la continuidad de obras estratégicas en todo el territorio provincial. Desde infraestructura vial y escolar hasta proyectos energéticos y de salud, el gobierno neuquino utiliza recursos propios para avanzar en planes que, de otro modo, dependerían de fondos nacionales cada vez más escasos.

El mandatario destacó que la disciplina fiscal y la planificación responsable son la clave para sostener este modelo, que combina estabilidad económica con desarrollo territorial. Además, remarcó que el superávit ofrece margen para responder a emergencias y para invertir en proyectos que generen empleo, mejoren la calidad de vida y fortalezcan la autonomía financiera de Neuquén.

En palabras de Figueroa, “cuidar cada peso” es fundamental para garantizar que la provincia pueda seguir creciendo a pesar de las dificultades externas. El desafío, señaló, es mantener este equilibrio a largo plazo, asegurando que el actual contexto de solvencia se traduzca en beneficios concretos para los neuquinos, tanto en el presente como en el futuro.