El gobernador rionegrino expulsó a 78 agentes y aplicó sanciones a más de 400 por ausencias injustificadas, abandono de tareas y otras irregularidades. Además, ratificó su compromiso de mantener un Estado eficiente, sin privilegios ni protecciones para quienes no cumplen.
Alberto Weretilneck reforzó la política de control en la administración pública y dispuso la expulsión de 78 empleados provinciales por faltas graves. La medida se enmarca en una estrategia para garantizar un Estado eficiente y al servicio de la comunidad.
Además de los despidos, más de 400 agentes recibieron sanciones por ausencias injustificadas, abandono de tareas y otras irregularidades detectadas en sus puestos de trabajo. El objetivo es asegurar que los recursos humanos del Estado respondan con responsabilidad y compromiso.
El gobernador remarcó que no habrá privilegios ni protecciones para quienes incumplen sus obligaciones. “La función pública es una responsabilidad, no un beneficio personal”, señaló, defendiendo la transparencia en la gestión.
Con estas acciones, Weretilneck busca fortalecer la confianza ciudadana en las instituciones y optimizar el funcionamiento de la administración provincial.

