La criptomoneda superó los 116.000 dólares y encendió el interés de los inversores. En la Argentina, se disparó el volumen de operaciones y creció el uso de BTC como refugio frente a la inflación. Qué factores explican la suba y cómo reaccionó el público local.

El Bitcoin alcanzó esta semana un nuevo máximo histórico al superar los 116.000 dólares, impulsado por un cóctel de factores globales: expectativa de recorte de tasas en EE.UU., compras institucionales récord y una creciente percepción de riesgo económico y geopolítico. En lo que va del año, acumula una suba del 19% y se ubica casi 50% por encima de su valor más bajo de abril.

En Argentina, el impacto fue inmediato. Según datos de la plataforma Lemon, el volumen operado con BTC creció un 280% en solo un día, y el 80% de esas operaciones fueron ventas. Sin embargo, lo más destacado fue que casi la mitad de esos fondos se mantuvieron dentro del ecosistema cripto, reconvirtiéndose en monedas estables como USDT o USDC, lo que refleja una confianza sostenida en el mundo digital como resguardo de valor.

Desde el sector coinciden en que este nuevo rally de Bitcoin responde a un cambio estructural en la forma en que se perciben los activos digitales. Mientras que en el pasado dominaba el perfil especulativo, hoy BTC gana espacio como herramienta de cobertura frente a crisis y como activo de largo plazo. El crecimiento de los ETF, la mayor participación institucional y los movimientos de grandes cantidades de BTC inactivos desde 2011 alimentan esa narrativa.

En un país como Argentina, golpeado por la inflación y la devaluación, el efecto es aún más visible. Con más de 750.000 personas que ya tienen BTC en sus billeteras, y un mercado cada vez más activo, el fenómeno del récord de precio no solo refleja lo que ocurre a nivel global, sino también una respuesta concreta a la búsqueda de estabilidad financiera en el plano local.