Si bien los especialistas apuntan a que los resultados de las actuales inversiones se verán en la próxima década, recientes obras apuntan a desarrollar la región pensando en el futuro. Se espera que la región se consolide como uno de los principales motores de producción a nivel nacional.

Si bien los especialistas apuntan a que los resultados de las actuales inversiones se verán en la próxima década, recientes obras y proyectos estratégicos están orientados a desarrollar la región con una mirada puesta en el largo plazo. Se espera que Río Negro se consolide como uno de los principales motores de producción a nivel nacional hacia 2035.

El crecimiento sostenido de la provincia se apoya en una combinación de sectores tradicionales y nuevas oportunidades. La fruticultura, la pesca y el turismo siguen siendo pilares de la economía rionegrina, pero en los últimos años se sumaron proyectos clave como la producción de hidrógeno verde, la ampliación del puerto de San Antonio Este y la modernización de la infraestructura energética. Estas inversiones buscan potenciar la capacidad exportadora y generar empleo de calidad.

El hidrógeno verde es uno de los desarrollos que más expectativas genera a futuro. La provincia firmó acuerdos con empresas internacionales para avanzar en la producción y exportación de esta energía limpia, lo que posicionaría a Río Negro como un actor central en la transición energética global. Este proyecto promete atraer millonarias inversiones, crear nuevos polos industriales y reconfigurar el perfil productivo de la región.

Además, el turismo sigue creciendo con fuerza, especialmente en destinos como Bariloche, El Bolsón, Las Grutas y la Costa Atlántica. La inversión en infraestructura vial, conectividad aérea y servicios apunta a fortalecer este sector en el largo plazo, con el objetivo de diversificar la economía y distribuir los beneficios en distintas zonas de la provincia.

Si bien los beneficios estructurales de estas inversiones se verán en la próxima década, los primeros pasos ya están en marcha. Río Negro encara este proceso con una estrategia de desarrollo integral, donde el crecimiento económico se articula con la generación de empleo, la innovación tecnológica y la apertura de nuevos mercados. La mirada está puesta en 2035, pero el trabajo para transformar ese futuro ya comenzó.