Desde su asunción, la gestión del gobernador neuquino impulsó una política de transparencia y disciplina, donde la ética es prioridad. Con firmeza se enfrentan la corrupción, el maltrato y el incumplimiento, sin importar jerarquías. En las últimas semanas, por ejemplo, se anunció el despido de un auxiliar de servicio en una escuela de Senillosa que registraba un total de 165 faltas injustificadas.
La decisión de apartar a estos empleados responde a un compromiso firme con la eficiencia y el respeto hacia el servicio público, buscando garantizar que quienes formen parte del Estado neuquino actúen con responsabilidad y profesionalismo. Esta medida busca, además, enviar un mensaje contundente sobre la importancia del buen desempeño laboral.
La gestión de Figueroa destaca así por no tolerar privilegios ni excusas, promoviendo una cultura de trabajo basada en valores sólidos y en la integridad. La transparencia y la rendición de cuentas se colocan como pilares fundamentales para mejorar la calidad del servicio que se brinda a la ciudadanía.
Este enfoque ha logrado avances significativos en un tiempo récord, posicionando a Neuquén como una provincia que apuesta a la renovación institucional y a la construcción de un Estado más eficiente, transparente y comprometido con la comunidad.

