Con un crecimiento interanual de más del 10% en la producción de petróleo, los neuquinos reafirman su rol como motor del sector nacional. En contraste, el sector rionegrino, por ahora, permanece al margen de ese impulso y busca su oportunidad para sumarse al desarrollo.
Neuquén continúa marcando el ritmo del desarrollo energético nacional gracias al rendimiento sostenido de Vaca Muerta. Con un incremento interanual superior al 10% en la producción de petróleo, la provincia no solo consolida su liderazgo en el sector, sino que también se posiciona como una de las principales generadoras de empleo y divisas para el país.
En contraste, Río Negro aún observa desde la periferia el crecimiento de su provincia vecina. Aunque cuenta con proyectos energéticos en marcha y recursos estratégicos, su participación en el auge de Vaca Muerta sigue siendo limitada. Las autoridades provinciales reconocen esta brecha y trabajan en una agenda a largo plazo para no quedar fuera de la transformación energética.
El desafío para Río Negro radica en avanzar con obras clave como el oleoducto Vaca Muerta Sur y el desarrollo de infraestructura portuaria que permita exportar Gas Natural Licuado. Con una mirada puesta en el mediano y largo plazo, la provincia apuesta a posicionarse en el mapa energético y comenzar a jugar un rol más activo en una industria en constante expansión.

