La puma Koi, en un sorprendente viaje de más de 400 kilómetros, recorrió la Patagonia desde la precordillera hasta la costa, y su increíble periplo fue posible gracias a un collar de seguimiento. Este dispositivo reveló patrones de desplazamiento poco comunes en la especie.

El equipo de investigación del Parque Patagonia utilizó tecnología avanzada para monitorear a Koi. El collar GPS, colocado en la hembra, registró sus movimientos, proporcionando datos cruciales sobre sus rutas y comportamientos. Este tipo de monitoreo permite comprender mejor los hábitos y necesidades de los pumas en la región.

El seguimiento de estos animales se realiza a través de collares GPS y cámaras trampa que ayudan a recolectar información en tiempo real sobre su ubicación, actividades y áreas de acción. A lo largo de los años, los datos han revelado áreas de acción vastas, especialmente para las hembras, que pueden ocupar más de 36.000 hectáreas.

Koi forma parte de un programa de monitoreo de larga duración que comenzó en 2018 en el Parque Patagonia. En total, 32 pumas son monitoreados, proporcionando datos valiosos que contribuyen a la investigación y conservación de la especie en la región.

Este monitoreo forma parte de un esfuerzo más amplio para proteger la fauna de Santa Cruz, donde la caza del puma está prohibida y la legislación reciente excluyó al puma y otras especies de la lista de caza deportiva. Con el uso de tecnología, los expertos continúan desarrollando estrategias para garantizar la preservación de estas especies en su hábitat natural.