El gobernador actuó con decisión tras la detención de un agente involucrado en un asalto violento en Cipolletti. Lo apartó de la fuerza y reafirmó el rumbo de una gestión que no encubre, responde y pone la seguridad de los rionegrinos en el centro.
El accionar rápido del gobernador Alberto Weretilneck ante la detención de un policía acusado de participar en un violento asalto en Cipolletti dejó un mensaje claro: en Río Negro no hay lugar para quienes abusan del uniforme. El efectivo, implicado en un episodio que terminó con un hombre mayor hospitalizado, fue apartado de sus funciones en forma inmediata.
La decisión no solo implica una sanción concreta, sino que responde a una línea de gobierno que entiende la seguridad como un derecho y no como un privilegio. Weretilneck sostuvo que la policía debe actuar con profesionalismo y compromiso, y que todo desvío será enfrentado con firmeza. “No vamos a tolerar conductas que pongan en riesgo la confianza de la ciudadanía”, expresó.
La gestión provincial, que ha hecho de la seguridad uno de sus ejes prioritarios, continúa fortaleciendo mecanismos de control interno en las fuerzas. El objetivo: garantizar que cada agente represente los valores de servicio público que la comunidad demanda y merece.
Este caso, que conmocionó a la ciudad de Cipolletti, marca un antes y un después en el compromiso con una policía más transparente, confiable y cercana a los rionegrinos. Porque gobernar también es saber decir basta. Y en Río Negro, la línea está trazada.

